¿Cuándo ir al Psicólogo? es una de las preguntas que más nos hacemos a la hora de dar el primer paso para ir a terapia, te contestamos en este artículo…

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Todos, en algún momento de nuestra vida nos sentimos desbordados, perdidos o incapaces de sobrellevar o gestionar algún asunto o problema. Por lo general, a todas las personas alguna vez en la vida se nos viene el mundo encima y pueden pasar dos cosas: o tenemos las herramientas y medios para solucionarlo por nosotros mismos o necesitamos ayuda externa.

No hay una opción mejor o peor, cada persona es un mundo y existen personas que de una u otra manera salen del problema y hay personas que necesitan “un cable” (déjame decirte que la mayoría de los mortales nos encontramos en esta segunda categoría, aunque no lo queramos admitir).

Estas segundas personas, a su vez, se dividen en dos grupos. Las que admiten que necesitan ayuda y quieren afrontar el problema y salir a flote y las que no. ¿Sabes? Ir al Psicólogo no es síntoma de debilidad, sino de valentía y compromiso con la vida plena, compromiso con el bienestar de uno mismo.

Los trastornos mentales o problemas psicológicos de cualquier tipo han estado muy estigmatizados desde hace ya muchos años. Fíjate sino que cuando nos duele una muela no tenemos problema al decir que hemos ido al dentista, sin embargo, cuando nos duele “el alma, el corazón” evitamos a toda costa la palabra Psicólogo.

Todavía la sociedad no parece entender que un trastorno por depresión es también una enfermedad igual de real y tangible como, por ejemplo, una diabetes.

Es cierto que estamos muy desinformados y muy mal educados respecto a la salud y bienestar mental, tanto en su prevención y promoción como en su curación, no sabemos muy bien cuando es necesario acudir a un profesional en lugar de conformarnos con “la pastillita para dormir” que nos receta el médico de cabecera. En este artículo quiero resumirte algunos factores o puntos clave que te indican si necesitas ir al psicólogo. 

En términos generales, es recomendable ir al psicólogo cuando nos enfrentamos a un problema que nos supera o desborda, nos impide vivir una vida de calidad y nos vemos inmersos en un continúo malestar o sufrimiento.

¿Ir o no ir al Psicólogo?

Pero no es tan fácil. Muchas veces ni somos conscientes de lo que nos pasa y la solución no depende de nuestra conciencia, nos enfrentamos ya no a problemas terrenales del día a día sino a resistencias inconscientes que nos bloquean y nos impiden lograr lo que deseamos y de esto no nos damos cuenta. Es en este punto tan complicado cuando necesitas a una persona que te haga de espejo, que te ayuda a transformar lo inconsciente en consciente.

Como decía Carl Jung “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el inconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú lo llamarás destino”.

Hay veces que no estamos seguros si necesitamos ir al psicólogo por este motivo, no sabemos ni lo que nos pasa. En estos casos, ante la duda, lo mejor que puedes hacer es acudir ya que, seguramente la raíz de tu malestar y sufrimiento radique en tu inconsciente y, en estos casos, dificilmente una conversación con un amigo o un libro de autoayuda no sean la solución.

Cuando un trauma o evento del pasado no te deja vivir en el presente

Los eventos que nos dejan una huella negativa o las pérdidas del pasado que no han superado el duelo son razones suficientes para acudir a terapia psicológica.

Un duelo mal gestionado o evitado suele ser una causa frecuente en las consultas y es que en esta sociedad que castiga la tristeza y dolor es muy frecuente que tapemos esos duelos con distracciones y que de un momento a otro salga a flote y nos hunda con todas nuestras distracciones.

¿Cómo reconocer este problema? Si has evitado pensar, llorar o sentir tristeza o cualquier emoción ante un evento chocante o una pérdida o si sientes que todavía tienes dentro más emociones que no logras manifestar, es algo que se siente, escucha a tu cuerpo y a tu corazón.

Otro síntoma es que comienzas a evitar a las personas o las actividades que antes te gustaban y comienzas a aislarte del mundo por miedo a lo que pasará o porque la sensación de malestar o sufrimiento te impide salir. O, por el contrario, ante una pérdida o evento traumático te involucras en exceso en un millón de actividades, fiestas, alcohol…como he dicho antes distracciones ante el dolor y la tristeza.

Sufres síntomas físicos y no hay explicación médica

Podemos estar inmersos en un grave problema emocional que se está manifestando a través de nuestro cuerpo a través de malestar físico. El estrés, la ansiedad o la tristeza no gestionada pueden llegar a manifestarse de muchas maneras como en nuestro apetito, dolores crónicos de estómago o cabeza, resfriados y falta de deseo sexual.

Por otro lado, en la propia consulta pueden descubrirte síntomas somáticos que es harina de otro costal. Son trastornos que se caracterizan por sus múltiples síntomas físicos y que éstos están asociados a pensamientos, sentimientos y comportamientos excesivos inadaptados relacionados con estos síntomas, incluso estos síntomas pueden acompañar a una enfermedad médica pero no se descubre la causa “física” de la enfermedad.

En pocas palabras, en estos trastornos se manifiestan los fenómenos mentales en forma de síntomas físicos (somáticos).

Importante, por favor, no nos psicoanalicemos a nosotros mismo y no psicopatologicemos cualquier dolor o molestia, estos trastornos los tiene que diagnosticar un profesional a través del análisis y conocimiento del caso específico.

Si sientes una profunda desilusión o apatía 

No hay nada que provoque más malestar que la desilusión continua, no tener ganas de vivir ni propósito por el cual levantarse cada día. Y esto, lo creas o no, es algo que viven muchísima personas a diario, si tú eres una de ellas, no estás sol@.

Si sientes una desilusión generalizada, si crees que tu vida no tiene rumbo ni sentido y no sientes motivación por hacer cualquier cosa, ir al psicólogo puede ayudar, como en el caso anterior, a descubrir la raíz inconsciente del problema y volver a conectarte con tus emociones y encaminarte en la dirección que deseas.

Cuando te ves inmerso día tras día en conflictos y desbordamientos emocionales

El problema a la hora de gestionar las emociones y relaciones sociales está a la orden del día. Las nuevas tecnologías, el acceso continuo a información y el constante bombardeo por todos lados ha hecho que perdamos “humanidad”, que nos desconectemos de nosotros mismos, de nuestros pensamientos y emociones.

Esto, a la larga, lo que produce es una total desconocimiento de nuestro interior, lo que provocará que no sepamos gestionar los momentos conflictos, que nos aborden nuestras emociones desagradables y no sepamos trabajarlas y que nuestras relaciones sociales se deterioren por esa mala gestión.

Si tienes problemas a la hora de gestionar conflictos o si sientes que tus emociones te desbordan es hora de pedir ayuda profesional.

Recuerda que cuando eres pequeño te enseñaron a leer y escribir en el colegio, a sumar y restar y luego te enseñaron un oficio. Esto es exactamente lo mismo, aprender una nueva habilidad, herramientas y conocimientos que te ayudarán a vivir mejor.

Para superar una adicción o conducta desadaptativa

Una conducta desadaptativa es aquella que va en contra de la naturaleza y nuestra naturaleza e instinto más primario es el de sobrevivir. Son conductas que nos “alejan de la vida” y alejarnos de la vida no es instintivamente normal. Todas estas conductas desadaptativas vienen dadas por desajustes mentales (problemas de autoestima, seguridad, ansiedad, depresión, etc.) que no hemos sabido gestionar de otra manera y esto es completamente normal y motivo muy frecuente de consulta.

Si piensas que necesitas ayuda para superar una adicción sea del tipo de sea, no lo dudes, porque la raíz más fuerte de la adicción (quitando los síntomas físicos del síndrome de abstinencia) están en la mente. Al igual que los trastornos alimenticios, si sientes que tu relación con la comida no es sana, ante la menor duda, busca ayuda profesional.

En resumen, necesitas ir al psicólogo cuando…

Si sientes, por muy pequeña que sea la sensación, que debes ir al psicólogo no lo dudes y ve. Porque a la larga, seguramente, esa sensación se haga más y  más grande. Lo que el cuerpo y la mente te susurra, si no lo escuchas, se convertirá en gritos.

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