En este artículo te hablamos sobre el estudio de contraste mental llevado a cabo por la profesora Gabriele Oettingen sobre las fantasias y las expectativas realistas y como unas y otras influyen en tu éxito o fracaso. 

 

¿La ley de la atracción o de la acción?

“Para hacer realidad los sueños hay que despertar” parece lógico ¿no? La verdad que es una frase que me gusta mucho y con la que concuerdo al 100%, es uno de los principios de mi vida. Si quieres hacer algo mueve el culo levántate y ve a por ello.

Si te mueves en el mundo del Coaching, desarrollo personal, motivacional, etc. seguramente habrás escuchado, leído, incluso hablado del poder de la atracción a través del pensamiento positivo, es decir, que si visualizas algo muy fuerte se cumplirá, así como por mandato universal. Puede que yo no esté muy avanzada en todo este mundo espiritual, de la atracción o visualización, pero jamás le he encontrado el sentido a todo esto. Por favor, si alguien puede arrojar luz sobre el tema ¡le invito a que nos escriba sobre ello!

Estudio de Gabriele Oettingen 

Yo que soy más de Psicología empírica me adentré en un estudio que se llevó a cabo por una investigadora de la universidad de Nueva York, Gabriele Oettingen. La investigadora realizó este estudio con médicos de nivel medio en cuatro hospitales de Alemania. Con este estudio quería probar una herramienta mental para alcanzar metas en la que se tenían en cuenta dos tipos de pensamientos a la vez: el primer pensamiento era que aún no se habían conseguido lo se deseaba y, el segundo pensamiento era que se ha de trabajar duro para alcanzar la meta.

Realizó un “contraste mental”, unió el deseo con la cruda realidad de que para alcanzarlo debían trabajar duro.

Este experimento reveló que los médicos que utilizaron el contraste mental alcanzaron sus objetivos a corto plazo en mayor medida que los médicos que simplemente habían visualizado la materialización de su deseo.

 Fantasear demasiado te puede llevar al fracaso

Siguiendo con las conclusiones del estudio del contraste mental de Gabriele, nos enseña que fantasear con entusiasmo y fuerza sobre nuestros deseos puede llegar a ser una forma de evitar los obstáculos o aspectos complicados que puedan surgir en el camino.

En otras palabras, nos centramos tanto en visualizarnos en la cima de la montaña que nos olvidamos de visualizarnos recorriendo el camino que nos lleva a ella. Es ahí cuando no tendremos ningún plan para evitar o solucionar los baches que nos encontremos en el camino.

Contraste mental entre fantasias y expectativas

Cuando realizamos el contraste mental que utilizó la investigadora con los médicos en lugar de crear fantasías, creamos expectativas, las cuales tienen en cuenta tanto el éxito como el fracaso, los obstáculos y las fortalezas. A mí me gusta llamarlo optimismo inteligente.

Ottingen, además, nos aclara que en primer lugar debes clarificar y especificar tu sueño (eso que en Coaching llamamos objetivos Smarter), seguidamente anímate a visualizarlo y darle todos los detalles y no te olvides de identificar los obstáculos y amenazas que puedan surgir. Después de esto, una vez creadas las expectativas mueve el culo ponte en marcha.

El precio de los sueños

Se dice que soñar es gratis, por supuesto que sí, sin embargo, lo que no es gratis es hacer esos sueños realidad. Se ha de trabajar (en la mayoría de los casos) y mucho para conseguirlos. No solemos tener sueños pequeños, sin embargo, nuestras ganas de esforzarnos por conseguirlos sí que suelen ser menores.

Por ello, mientras fantaseamos y visualizamos el éxito que llega por deseo universal y ponemos nuestra energía vital en que esa visualización sea lo más realista posible, la realidad nos da un duro golpe.

Cientos de libros de autoayuda y bestseller repiten el mismo mensaje “si lo deseas mucho y muy potente el universo proveerá y si el universo no te lo ha dado es que no era para ti”. Por supuesto, nada tiene que ver que lo único que has hecho es sentarte a soñar en el sofá y esperar a que tu vida te la solucione el universo.

No voy a ser extremista, por supuesto que soñar y pensar en un futuro mejor está guay, ya estamos por delante de otros que ni siquiera se lo plantean, ahora bien, una vez soñado hay que ponerse en marcha y tomar las riendas de nuestra vida, dejemos al universo a lo suyo que ya tiene bastante con lo que tiene.

 

 

 

 

 

 

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