¿Tienen relación el estrés y la enfermedad física? ¿Conoces la sensación de levantarte ya cansado o cansada por la mañana? ¿Te suena ese sentimiento de desesperación y malestar crónico? 

¿Qué es el estrés?

El estrés se ha convertido en uno de los grandes proble­mas del siglo XXI, además de ser una de las causas que más pro­voca enfermedades tanto físicas como mentales. 

Es una condición que todos y cada uno de nosotros podemos gestionar, sin embargo pocos asumen la responsabilidad de hacerlo cuando lo que está en juego es nuestro bienestar y nuestra salud.

El estrés es una respuesta al des­equilibrio que se produce en nuestro cuerpo, intenta restaurar la homeóstasis (equilibrio) perdida y algo que nos quiere ayudar no puede ser siempre malo.

¿El estrés es negativo? 

El estrés no es malo, es una respuesta natural de nuestro cuerpo a los factores estresantes, es necesario para que respondamos adecuadamente al los cambios y retos de la vida diaria.

 El estrés está con nosotros para ayudarnos a sobrevivir y un estrés bien manejado nos guía en nuestra vida, ahora bien ¿qué sucede con la mayoría de situaciones estresantes del día a día? Debido a una falta de educación emocional, autocontrol e intros­pección esas situaciones y esa sensación de estrés que debería ser adaptativa, se vuelve desadaptativa y perjudicial para nosotros y nuestro alrededor.

¿Qué es el Distrés?

Aún así, la mayoría de las veces experimentamos el estrés “malo”. En términos psicológicos se conoce como distrés, aquel que no cumple ninguna función, sino que nos dificulta la vida y reduce nuestro bienestar físico y mental. Lo más curioso de este asunto es que en la mayoría de los casos se está producien­do el fenómeno de la normalización, es decir, estamos tomando por costumbre el hecho de estar estresado, lo vemos normal e, in­cluso en algunos aspectos, vemos como síntoma de éxito y prospe­ridad laboral el estar  excesivamente estresado y, además, de manera desadaptativa. 

La plasticidad neuronal del cerebro

Resulta muy curioso comprender como nuestro cerebro va modificándose a lo largo de la vida debido a lo que se conoce como plasticidad neuronal. Éste puede ir modificándose durante toda nuestra vida y nosotros tenemos bastante influencia en ello. Son las rutas neuronales y las distintas conexiones entre neuronas las que determinan al final la realidad que nos rodea y el comportamiento que tenemos y estas rutas y conexiones en parte se forman por las acciones del día a día.

El origel del estrés 

El origen del estrés lo encontramos en el cerebro y en como afrontamos los distintos desequilibros que ocurren a lo largo de la vida, es decir, nuestro cerebro es el encargado de reconocer y responde a los distintos estresores de nuestro día a día.

El estrés puede llegar a jugar un papel muy importante en el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones y ello debido, en parte, a las modificaciones que sufre nuestro cerebro a consecuencia de los episodios estresantes.

Diferentes investigaciones han demostrado que un estrés fuerte durante un periodo corto de tiempo (estrés agudo), por ejemplo, la espera durante la operación de un ser querido, pue­de llegar a destruir varias de las conexiones entre neuronas de nuestro cerebro. Por otro lado, el estrés mantenido en el tiempo (estrés crónico), por ejemplo, el ocasionado por la falta de estabi­lidad, puede llegar a disminuir el tamaño de la zona cerebral res­ponsable de la memoria. 

Enfermedades derivadas del estrés

Hace poco vino a mi despacho una mujer con claros indicios de estrés crónico, una gran profesional, esposa y madre, lo que viene siendo una “superwoman”. Lo que no sabía es que ser superwoman a tiempo completo trae sus conse­cuencias.

Uno de los aspectos que tratamos fue la preocupación por su salud, la cual iba cada vez a peor.

¿Reconoces alguna de estas enfermedades o malestares físicos?

 1. Enfermedades coronarias: al estar constantemente experimentando distrés se puede elevar la presión sanguínea cau­sando problemas tan graves como ataques cardíacos, derivados frecuentemente de una hipertensión.

2. Problemas en la piel: en algunos casos excesivos se puede sufrir quemazón en la piel, descamación, sequedad, incluso la caída del cabello o las uñas.

3. Trastornos menstruales: el estrés crónico puede alterar los ciclos menstruales en la mujeres, incluso llegan­do a ocasionar esterilidad o infertilidad.

4. Problemas digestivos: el estrés crónico puede derivar en enfermedades digestivas como el colon irritable, gastritis, náu­seas, diarreas, etc.

5. Enfermedades mentales: ya hemos visto como el es­trés puede llegar a modificar nuestro cerebro, todo esto puede derivar en enfermedades mentales serias como la depresión, tras­tornos de ansiedad, ataques de pánico, neurosis, etc.

El reto aquí está en reconocer si estas enfermedades son la consecuencia del estrés crónico, para ello lo mejor es que acudas al médico y te hagas análisis completos de salud. De hecho, fue una de las primeras acciones que se planteó mi cliente. Además, otra de las estrategias clave es conocer estas enfermedades y estar atento a cualquier síntoma y prevenirlo a tiempo.

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