Cuando hablamos de Mindfulness no nos limitamos tan solo a los ejercicios de respiración o atención consciente, esta disciplina abarca mucho más, llegando, incluso, a  ser una filosofía de vida aplicable a todos los ámbitos de nuestro día a día.

 Me gusta llamar a esta filosofía de vida o modo de vida “Mentalidad Minful”, esto quiere decir que vivimos la vida sin juzgar demasiado los acontecimientos que pasan en ella, esto no quiere decir que vayamos con una energía pasiva a “verlas venir”, todo lo contrario. Vivimos el momento y las circunstancias enriqueciéndonos de todas ellas, ya sean buenas o malas, extrayendo los aprendizajes, experiencias y vivencias que la vida nos presenta y que nosotros mismos vamos creando por el camino.

 Además, vivir con la mentalidad Mindful implica unas relaciones sociales y afectivas más sanas y armoniosas. No nos limitamos a juzgar las actuaciones o emociones de los demás, sino que practicamos la compresión y la compasión con las personas que nos rodean. Vamos más allá de los hechos subjetivos que nuestra mente y diálogo limitante nos enseña y aprendemos a ver más allá de las simples apariencias, aplicamos la escucha activa y la empatía en todos los sentidos.

 Si ya es complicado practicar tan solo los ejercicios de atención plena, la cosa se complica cuando quieres aplicar la filosofía del mindfulness a tu vida diaria. Por ello, lo primero que tenemos que tener presente son aquellos factores que normalizados en nuestra mente nos pueden impedir o dificultar esta encomiable labor.

Factores que te impiden tener una mentalidad Mindful

Pensamientos juzgadores: como ya he adelantado antes, el no juzgar los hechos como buenos, malos, positivos o negativos es una de las bases fundamentales de la mentalidad mindful. Nuestra mente está constantemente catalogando la realidad, pero no debemos olvidar que la realidad es subjetiva a los ojos de quien la mira y no es lo mismo una situación X para ti que para otra persona. Por tanto, cuando nos damos cuenta que estamos juzgando como tal o cual a una persona o situación es momento de detenernos y pensar ¿estoy actuando con mentalidad mindful?

Imponer nuestro punto de vista: muy relacionado con la mentalidad juzgadora, cuando tratamos de que nuestra realidad sea la única realidad para todo el mundo estamos actuando con una mentalidad bastante limitante, tanto para nosotros mismos como para los demás. Recuerda que el mapa no es el territorio y hay realidad más allá de la que tú aprecias.

Encerrarnos en nuestra cadena de pensamientos recurrentes: muchas veces nos anclamos en nuestra cadena de pensamientos y no hay manera que salgamos de ella, nos ensimismamos en nuestra historia y somos incapaces de escuchar la del resto. Cuando aprecias que te repites una y otra vez la misma historia, párate y descubre en que momento te anclaste a ella y en que te está ayudando seguir en ella.

 Preocuparse una y otra vez. Cuando estamos constantemente preocupados por lo que ocurrirá lo único que conseguimos es crearnos estados de ansiedad constantes y dejamos a un lado las soluciones proactivas. El estar centrados en todo momento en el futuro que no existe y en el pasado que ya ocurrió es todo lo contrario a una mentalidad minful, la cual nos enseña a vivir el presente tal y como se nos presenta y extraer todos los aprendizajes que el momento nos enseña.

 Estos son solo algunos factores mentales que te pueden impedir alcanzar tu objetivo de vivir más plena y libremente, ya sabes, el primer paso es darse cuenta de que te abordan, el segundo aceptarlos como son (estados mentales pasajeros) y, por último, despedirse una y otra vez de ellos. Porque el adquirir una mentalidad mindful es un trabajo que, sin duda, nos lleva toda una vida.

 

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