Cuando nos enamoramos somos una bomba hormonal y una de las hormonas más importantes es la Fenilatilamina (FEA), aunque comunmente se conoce a la oxitocina como la hormona del amor.

 La FEA varía con nuestros estados de ánimo y actuar junto con las feromonas en la atracción entre sexos. Responde fundamentalmente a estímulos visuales y aunque todavía no hay estudios que lo confirmen la FEA podría cumplir un papel muy relevante en los flechazos. Durante el enamoramiento esta hormona tiende a subir y produce un efecto parecido a las anfetaminas. Se siente energía, optimismo y excitación, se busca constantemente a la persona amada y con solo pensar en ella se acelera el metabolismo y disminuye el apetito.

 Un grupo de investigación del Instituto Psiquiátrico del Columbian Presbyterian Medical Center de Nueva York ha descrito en sus últimos trabajos que la relación directamente proporcional entre la tasa de FEA en orina y el estado de enamoramiento. Del mismo modo, relacionan las alteraciones afectivas que sufren las personas deprimidas por “mal de amores” con la bajada de FEA en su cerebro. Esto parece encajar con la hipótesis de que, con frecuencia, los pacientes deprimidos se atiborran de chocolate cuando están en plena crisis, dado que el chocolate es rico en FEA y su ingesta proporcione la cantidad que el cerebro ya no puede producir no tener “roto el corazón”.

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