La Inteligencia Emocional en las Aulas cada vez está más en auge, afortunadamente. En este artículo te contamos como implementarla con sencillos ejercicios. 

Una de las preguntas que más repercusión tiene y ha tenido en el campo de la Psicología y su ámbito de aplicación en la educación ha sido ¿qué es la inteligencia? ¿Cómo la tratamos en las aula?

Coeciente Intelectual y Coeciente Emocional

Hasta hace relativamente poco, se pensaba que existía una única inteligencia y se media a través del CI. Autores relevantes en el campo de la Psicología de las diferencias individuales como Spearman y su teoría bifactorial de la inteligencia aportaron esta idea al campo de la mente humana. Suponía la existencia del factor general “g” como único factor de inteligencia.

 Años después se ha ido evolucionando en este campo de la mano de Howard Gardner y su teoría de las inteligencias múltiples. Básicamente lo que viene a exponer Gardner es que no hay un sólo tipo de inteligencia, sino  ocho  y cada uno de nosotros resaltamos en algunas de ellas de manera que no hay dos personas “igualmente inteligentes”, cada uno es inteligente a su manera y eso no significa que uno sea más inteligente que otro. En este artículo me centraré en la aplicación de la inteligencia intepersonal e intrapersonal en el aula.

Inteligencia Interpersonal e Intrapersonal

La integración de la inteligencia interpersonal e intrapersonal es lo que conocemos como inteligencia emocional, en pocas palabras, la capacidad de gestionar tus emociones (intra) y las de los demás (inter).

 Tal y como expresa Daniel Goleman en su libro “Inteligencia Emocional”, ya se ha demostrado en numerosos estudios sociales y experimentales la importancia de tener una buena base de automotivación, confianza y habilidades sociales para tener éxito en la vida, igual o más importante que las habilidades numéricas o intelectuales. 

Inteligencia Emocional con niños

Cada vez se está concienciando más acerca de la importancia de estas capacidades y su desarrollo desde bien pequeños por ello cada vez encontramos más implicación en las aulas y más formación a profesorado en temas de inteligencia emocional. Vamos poco a poco pero vamos, que es lo que importa.

Los que hemos trabajado las emociones con los peques de la casa sabemos que los niños que desarrollan una adecuada inteligencia emocional poseen una mayor confianza en sus capacidades, crean y mantienen relaciones más satisfactorias con los demás y muestran más empatia con sus compañeros, tienen en cuenta tanto sus sentimientos como los de los otros y están más motivados para desarrollarse tanto a nivel personal como a nivel educativo.

¿Cómo aplicar la Inteligencia Emocional en las aulas?

Conocemos la apretada agenda de los colegios y muchas veces resulta complicado adaptarla a nuevas necesidades, sin embargo, en las aulas se deben establecer prioridades y quizá reestructurar el tiempo con el fin de adaptarlo a las nuevas e innovadoras ideas que provienen desde el campo de la Psicología.

¿Cómo podemos comenzar a introducir la inteligencia emocional en las aula? Aquí te dejo unos sencillos hábitos para realizar todos los días:

– Podemos comenzar el día tomando conciencia de lo que se está sintiendo en ese momento, tomar el hábito de pararse y adentrarse en uno mismo. Esto ayuda a relajarse y aprender una de las mayores habilidades de la inteligencia emocional, la autoconciencia. Esto puede durar unos cinco minutos al día.

– Media hora a la semana de debate, reflexión y dinámicas en grupo para reflexionar sobre las emociones que hay en clase y los problemas que vayan surgiendo. Esto fomenta el compañerismo y la empatia entre compañeros.

– Otros cinco minutos al final del día para ver como han cambiado las emociones a lo largo del día y tomar conciencia de que se ha hecho y que se ha conseguido. Por ejemplo, yo con mis alumnos (aunque éstos tienen 20 años) hacemos la dinámica cada día por la mañana, anotan en pequeños papeles de colores que se ha logrado y que se podría haber mejorado, los guardamos en dos cajas distintas y una vez al mes los leemos.

Como ves, puede resultar muy sencillo el implementar la inteligencia emocional en las aulas, son sólo pequeños hábitos diarios que pueden marcar una gran diferencia a final de año.

 

 

 

 

 

 

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