Martin Seligman es un famoso psicólogo por ser padre de la Psicología Positiva, te contamos su teoría de la felicidad en este artículo.

¿Qué es la Felicidad?

Felicidad. Una palabra conocida por todos, experimentada plenamente por pocos y mantenida por muchos menos. Y es que cuando nos ponemos a hablar sobre felicidad tenemos de todo y ¡es normal! Para cada cual la felicidad conlleva distintas cosas, hay tantos tipos de felicidad como tipos de seres vivos.

Por ejemplo, a mí me hace feliz estar con mis perros en la playa, a otra persona le puede dar miedo, incluso asco.

Hay muchos artículos, libros, audios, vídeos refiriéndose al concepto de felicidad y como conseguirla. Los secretos de la felicidad lo llaman algunos, otros, sin embargo, la tienen dominada en unos sencillos y cómodos pasos. Lo que poca gente cuenta es que la felicidad no depende de los libros que te leas o los cursos que realices, la felicidad depende única y exclusivamente de ti mismo.

Martin Seligma y su concepto de Felicidad

Advertidos sobre esto y teniendo en cuenta que el concepto de felicidad es distinto para cada persona, vamos a ver que nos dice el padre de la Psicología Positiva. Martin Seligman se ha preguntado ¿qué hace a la gente feliz? ¿qué tienen en común aquellas personas que iluminan?

Utilizando el método científico Martin Seligman demostró nuevas teorías sobre la depresión y la satisfacción, estando relacionadas con ésta última la empatía, la moderación y la perseverancia. En sus estudios se nutre de distintas concepciones de la felicidad derivadas de Confuncio, Mencio y Aristóteles y las combina con las teorías modernas sobre la motivación. Tras todo esto ha concluido que la felicidad puede alcanzarse a través de tres dimensiones.

Las fortalezas distintivas de Martin Seligman

Las llama “fortalezas distintivas”, y es que estas dimensiones no dependen de lo externo, sino de lo interno. De actitudes poderosas que nos llevan a hallar la felicidad (a mí me gusta más hablar en términos de paz interior) en cualquier momento y ante cualquier circunstancia.

Miremos por un momento la realidad con un sentido crítico, está claro que poca felicidad se puede hallar cuando nos encontramos en momentos duros, injustos o crueles, no siempre se puede ser feliz, además que intentarlo a toda costa es del todo desaconsejable.

Muchas veces me han preguntado “Eva, ¿y qué hago yo ante (pon aquí lo que quieras) , como consigo ser feliz cuándo estoy pasando por esto? Mi respuesta en la mayoría de las ocasiones es la misma: “no seas feliz, súmete en tu tristeza o tu enfado durante un tiempo, en serio no pasa nada por estar triste o enfadado y cuando hayas experimentado ese duelo o manifestado ese enfado, vuelve al punto de partida y dedícate a encontrar tu paz interior (felicidad)”

“La vida inflige los mismos contratiempos y tragedias en el optimista como en el pesimista, pero el optimista las resiste mejor” -Martin Seligman-

Volviendo a Seligman, este autor define como las tres dimensiones de la felicidad las siguientes:

1. Vida placentera: entendida ésta como la habilidad de promover emociones placenteras tanto en uno mismo como en los demás. Para ello, el autor se refiere a Maslow y sus necesidades básicas. Es decir, para promover las emociones cómodas y placenteras, en primer lugar se han de tener cubiertas las necesidades básicas (alimentación, seguridad…)

Una vida placentera también incluye paz con el pasado y esperanza hacia el futuro. En otras palabras, gestionar nuestros resentimientos pasados, perdonar y agradecer por las enseñanzas pasadas y circunstancias presentes. Habla también de afrontar el futuro con esperanza y optimismo, a mi me gusta el término “optimismo inteligente” aquel que afronta las circunstancias exprimiendo sus ventajas, con productividad, realismo y valentía.

2. Construir una buena vida. Cuando hablamos de construir ya estamos asumiendo que somos nosotros los responsables de nuestra propia vida y felicidad, eso es algo que se debería enseñar en primaria. Además, felicidad no significa poder, riqueza o éxito social, ya hemos dicho que hay tantos términos y definiciones de felicidad como seres vivos.

Cuando hablamos de construir una buena vida hablamos de alcanzar nuestro máximo potencial humano, sentirnos satisfechos y en paz con nuestras acciones, libres y plenos. Es algo que debemos trabajar día a día y es en ese mismo trabajo donde se halla la felicidad, en el proceso de construir esa buena vida.

3. Una vida significativa. Cuando alcanzamos o estamos en el camino de alcanzar nuestra buena vida y además sabemos generar emociones placenteras, el siguiente paso es construir una vida significativa, es decir, aportar a la sociedad y al bien común. Se trata de orientar nuestras propias virtudes y fortalezas a la felicidad y a la paz de los demás.

Martin Seligman lo define como el ejercicio de la bondad, el arte de saber elevarnos más allá del simple placer personal y ponernos al servicio de la comunidad.

En resumen, Seligman halla a través de estudios científicos que la felicidad depende exclusivamente de nuestros comportamientos y actitudes.

Esto, en un principio, puede asustar ya que nos da el papel protagonista y nos responsabiliza de todo aquellos que nos sucede. Lo que no hay que olvidar en este punto es que muchas experiencias en nuestra vida no dependen de nosotros, lo que sí depende es la actitud con la que las enfrentamos y es ahí cuando puedes hallar la verdadera y única felicidad o, como a mi me gusta llamarlo, paz interior.

Pin It on Pinterest

Share This