En este artículo analizamos los beneficios y técnicas del Mindfulness en las Aulas

___________________________________________________________________________

El concepto de Mindfulness cada vez está más presente en varios ámbitos de nuestra vida. Y es que cada día se conocen más y más beneficios que aporta esta práctica, desde el ámbito estrictamente privado de la persona, hasta en colegios y grandes multinacionales.

En este artículo hemos querido adentrarnos en la enseñanza y práctica de la atención plena en las aulas e investigar como podemos adaptar esta práctica a niños y adolescentes.

 

¿Qué es Mindfulness?

Introducir la práctica del Mindfulness en la enseñanza cada vez está más en auge, se ha demostrado que aporta grandes beneficios tanto a docentes como a profesores.

Para comenzar este articulo veamos primero en que consiste esto del Mindfulness. Se trata de un concepto que popularizó en occidente el profesor de medicina y creador de la técnica de Reducción del Estrés basado en la Atención Plena (REBAP), Jon Kabat Zinn. Como su propio nombre indica y seguro que ya sabes, esta técnica se basa en la apertura de conciencia y la atención plena al momento presente, con amabilidad y sin juicio, se basa, en definitiva, en ser conscientes de la vida.

Mindfulness en la educación

Expertos en Mindfulness promueven la técnica desde los cursos infantiles donde ya se pueden realizar prácticas cortas con los pequeños que aprenderán a concentrar la atención y relajar el cuerpo.  Además, con la práctica de la atención plena también se fomentan distintas actitudes como la empatía, la compresión y la compasión entre los compañeros de clase.

Beneficios del Mindfulness en las Aulas

La práctica de la atención plena también ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. Personalmente, lo he utilizado y enseñado a alumnos de secundaria y bachillerato y los resultados han sido positivos de cara a gestionar el estrés en épocas de exámenes.

El Mindfulness también ayuda a desarrollar habilidades propias de la Inteligencia Emocional como la empatía, la regulación emocional en momentos de desbordamientos y el autoconocimiento emocional. Permite responder a los problemas y a las emociones con autocontrol y de manera reflexiva.

Mindfulness prepara a niños y adolescentes a despertar la autonomía, la experimentación de cosas nuevas, la curiosidad y el desarrollo de emociones placenteras, así como la gestión de las no placenteras.

Jon Kaba Zinn insiste en que si queremos que los pequeños practiquen Mindfulness, somos los adultos los que debemos dar el primer paso. Los niños aprenden más con el ejemplo que damos los adultos que con las lecciones que tratamos de transmitirles.

¿Cómo practicamos Mindfulness en las aulas?

Tan sólo con cinco minutos de práctica ya se pueden ver grandes beneficios a corto y largo plazo. La experiencia se basa en el control de la respiración, la atención a los sentidos (ver, escuchar y tocar) y la atención a las sensaciones (cuerpo, postura y mente).

También se puede realizar algún ejercicio de visualización, a mí éstos me han ayudado bastante a la hora de trabajar con clases sobreexcitadas. Podemos pedir al alumno que imagine un lugar tranquilo, relajado y que le aporte bienestar o podemos describir nosotros mismos el lugar para todos los alumnos. Posteriormente, se pasa la atención al cuerpo, en primer lugar al vientre y a los movimientos respiratorios.

Podemos poner en práctica la atención plena a través de juegos. Uno de ellos puede consistir en coger una pieza de fruta en la mano y observarla como si fuera la primera vez. Por turnos, se describirá en su integridad (color, olor, peso, textura…) Posteriormente, se cerrarán los ojos y se comerá prestando atención a su sabor, el sonido al masticar y su olor.

Otro ejercicio que me gusta mucho es prestar completa atención a todo lo que pasa en el ambiente, desde la respiración propia, hasta el sonido de los demás compañeros, el aire fuera del aula, alguna voz del exterior. Se trata de estar presente en el momento atendiendo a todo lo que sucede y de esta forma enseñamos a los niños (y adultos) a practicar la atención plena en cualquier momento y lugar, desde la clase, hasta la cola del supermercado.

Estos ejercicios pueden realizarse antes de comenzar la jornada o cuando vuelven excitados del recreo, el ejercicio contribuirá a calmar los ánimos para proseguir con el día.  Es importante que se escoja un momento fijo en el día y se establezca un patrón o hábito. Los más pequeños, de 4 a 5 años tendrán suficiente con 5 minutos al día. Para los más mayores o adolescentes podemos incrementar un poco más el tiempo hasta 15 minutos.

RelatedPost

Pin It on Pinterest

Share This