Imagínate que estás en la biblioteca estudiando tranquilamente, el ambiente es silencioso, no hay demasiada gente y la temperatura es agradable. Estás leyendo una de tus asignaturas favoritas y de repente tu corazón comienza a latir rápidamente, comienzas a sudar y sientes que tu respiración está fallando, te duele el pecho y comienzas a temblar pensando que tu muerte está cerca.

 Así, sin mas, estás siendo presa de un ataque de pánico. Sin causa aparente, de manera brusca y sin previo aviso comienzas a sentir las mismas sensaciones, reacciones y emociones que una persona cuya vida de verdad está siendo amenazada.

A pesar de que los ataques de pánico duran unos pocos minutos, parece que estés sufriendo un ataque al corazón o que te estés al borde de la locura.

¿Qué es realmente el ataque de pánico?

Es un tipo de trastorno de ansiedad por el que la persona tiene ataques repentinos y repetidos de miedo intenso que duran unos minutos sin motivo aparente. El miedo a que suceda un desastre o miedo a perder el control y perder la cabeza son algunos de los miedos que frecuentemente describen los pacientes. Además, también le acompaña unas fuertes reacciones físicas como sudoración, asfixia, palpitaciones, mareos, nauseas, dolor de cabeza o en el pecho, etc.

No es lo mismo un ataque de pánico que el propio trastorno de pánico.

Puede que si has pasado por algún evento estresante sientas un ataque de pánico puntual en tu vida y que después desaparezca, eso es un ataque de pánico puntual. Sin embargo, otras personas viven con un temor irracional constante o temor al propio ataque de pánico que aparece de manera recurrente e inesperada, esas personas tendrán el propio trastorno de pánico.

 ¿Cómo tratar el trastorno de pánico?

 Lo principal y más importante de estos trastornos es un diagnóstico temprano y combinar programas de terapia conductual, terapia cognitiva y medicación.

 La terapia conductual tratará el modo en que la persona se comporta habitualmente ante los ataques de pánico y dotará de herramientas como las técnicas de relajación, control respiratorio y todos los recursos empleados en la terapia del comportamiento. Otra técnica es la exposición gradual y controlada a la situación que provoca el pánico mientras se le va enseñando técnicas eficaces de afrontamiento.

 La terapia conductual se combinará con la terapia cognitiva que trabajará la manera en que la persona se ve a si misma e interpreta sus temores. El paciente aprenderá a analizar sus propios pensamientos y diferenciar las creencias racionales de las irracionales o irreales. Este tipo de terapia se ocupará de la reestructuración de las distorsiones cognitiva relacionadas con el problema. Además, el paciente encontrará nuevas formas de controlar su ansiedad y gestionar sus emociones.

¿Qué hacer ante un ataque de pánico?

Una de las principales causas del trastorno de pánico es el terror al propio ataque de pánico por lo que resulta imprescindible que la persona se sienta con el mayor control posible de la situación cuando aparezca el pánico. De esta manera lo que se consigue es que poco a poco vaya bajando el nivel de terror y ansiedad al propio ataque de pánico y, del mismo modo, vaya remitiendo el propio trastorno.

Por tanto, si sientes que estás experimentando un ataque de pánico:

 – Reconoce el ataque de pánico como tal. Cuando sientes ese pánico tan intenso que crees que vas a morir, recuerda que no morirás, los ataques de pánico no han matado a nadie ni te matarán a ti. Repítete una y otra vez que lo que estás sintiendo es un ataque de pánico, algo que ya conoces, algo que pasará dentro de unos pocos minutos, todo pasará y volverás a tener el pleno control de tu cuerpo.

Retírate a un lugar tranquilo y aislado. Los ataques de pánico suelen ocurrir en lugar públicos, si es así, aléjate de la situación y busca un lugar solitario de manera puntual hasta que pase. Una vez haya terminado es importante que intentes volver a la situación social ya que si te alejas se creará un círculo vicioso que acabará por recluirte de las situaciones sociales.

– Céntrate en cualquier cosa u objeto que tengas en ese momento, distráete con cualquier cosa, incluso con un bolígrafo. Si tu corazón late de manera incontrolada, en lugar de intentar controlar esos latidos o la respiración, intenta enfocarte en otra parte de tu cuerpo, imagina que tu respiración entrecortada se dirige a otra parte de un cuerpo. En lugar de controlar tus latidos o respiraciones, dirígelas por tu cuerpo.

– No fuerces tu respiración. Un remedio que nos suena a todos es el de respirar profundamente, sin embargo esto lo que puede ocasionar son mareos y fatigas, además de sensación de inutilidad ya que es muy difícil respirar profundamente en un ataque de pánico. Es su lugar, observa tu respiración tal y como se está dando en el momento y poco a poco trata de que vaya volviendo a su curso natural por si sola, sin juzgarla, sin intentar pararla.

– Anota tus técnicas de afrontamiento y llévalas siempre contigo. Puedes escribir un pequeño cuaderno ideas, anotaciones y recordatorios sobre lo que hacer en un ataque de pánico, incluso puedes escribirte algunas palabras reconfortantes en el cuaderno para poder tenerlas a mano en el momento que más lo necesites. El simple hecho de llevarlo siempre contigo puede reducir los propios ataques.

– Hábitos para evitar los ataque de pánico. Llevar una vida en la que realices actividades que te relajen (evitar la cafeína, el alcohol, evitar situaciones o películas violentas, practicar ejercicio…) pueden ser una de las mejores maneras de prevenirlos.

Por último, lo más importante es que no te juzgues por experimentar los ataques de pánico y que no entres en el círculo vicioso que te llevará al aislamiento y evitación de situaciones, lo cual llevará irremediablemente al aumento de la intensidad del trastorno y así repetidamente.

Pide ayuda a un profesional y a las personas de tu vida, explica lo que te ocurre de manera natural. Trátalo como una situación puntual de que estás aprendiendo y que tarde o temprano, si dejas de luchar contra ti mismo y aprendes a escuchar a tu mente y a tu cuerpo, desaparecerá.

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